domingo, 17 de enero de 2021

ASCENSIÓN AL PICO SAN CRISTÓBAL (VILLAMANRIQUE) DESDE PUEBLA DEL PRÍNCIPE.

 


"Hay tantos caminos...Y en el medio
me despistas el alma"

Antonio Maldonado Muñoz.

La ruta de hoy podría comenzar en distintos puntos, equidistantes, quiero imaginar, de ese pico que es emblema de Villamanrique.
En una mañana de agosto, antes de que el sol pidiera lo que le pertenece, me situé en la fuente que acompaña a la ruta de Don Quijote, en Puebla del Príncipe.
De nuevo caballero y caminante se confunden en las mismas vicisitudes.




Pero no tomaré el camino a la ermita de Mairena, coincidente con la ruta señalizada. A la derecha escogeré otro que en suave pendiente me permitirá un valioso atajo antes de que el sol aplaque las fuerzas.
¿Sabes que también apareces en los mapas como camino de Andalucía? No eres el único con ese nombre.




En ese empeño de ser botánica, no cuesta soñar, seguiré dejando imágenes de las flores que me salgan al paso.




Olvidaba deciros que no he sentido necesidad de desviarme, siempre en línea recta, atenta a las señales, dejaré que ellas me conduzcan a mi destino.




Veré parras que se abrazan con encinas, simbióticas estructuras que irrumpen llanamente en el sendero.




Y sauces donde las orillas alguna vez fueron colmadas de agua.




Los viñedos nos recuerdan la importancia de su producción en otros tiempos.




Pasaré por la huerta de Manuel a quien conocí y no olvido.




Os muestro cómo sigo sin desviarme.




Al caminante solitario a veces, quizás con demasiada frecuencia, nos asaltan aquellas citas que resuenan en nuestra memoria con el ánimo de hablarnos para que el camino termine siendo más profundo.

"Nunca tengas miedo de alzar la voz por la honestidad, la verdad y la compasión contra la injusticia, la mentira y la codicia. Si gente de todo el mundo hiciera esto, cambiaría la tierra"

Willian Faulkner.




Al fondo, siempre encalado, el cortijo de Ángeles.
La fuente de los Navarros se encuentra muy cerca.




LLego a un cruce de caminos, a la carta, un abanico de posibilidades para adentrarse en las sierras que circundan a Villamanrique.
Por ejemplo, podríamos ir por el Camino de los Coches hasta confluir con la Vereda de los Serranos; llegar hasta otro vértice geodésico, Cerro Gordo (992 m.) A la fuente del Membrillo, un rincón apacible. Otro vértice, el de Zahora (995), dentro de un coto privado. Al Dañador, río que se extiende por Jaén pero que nace en el término de Villamanrique...




Pero hoy vengo a ver San Cristóbal, voy dirección al pueblo, por un camino que ahora es carretera.



A veces haré un alto en el camino para rebuscar en las umbrías los árboles que parecen desafiar al desapacible verano.



Ya veo la ermita de San Isidro.




El Campo de Montiel se extiende por el horizonte.



La bellísima iglesia renacentista de San Andrés será ese hito-vigía que hará del camino una pléyade de siluetas diversas.



Ya será siempre ascender y la cámara, enamorada del pueblo, solo querrá ver la estampa de Villamanrique, su suave derrame por una tierra rica en olivos y cereal.



"En la cúspide de la sierra de Villamanrique estaba esta ermita, fuerte en otro tiempo para defensa de sus vecinos y atalaya del extenso campo, que desde ella se descubre. No lejos de ella y sobre el camino hercúleo, que cruza el término de este pueblo de O. á E., existe un emplazamiento de campamento romano sobre una altura naturalmente fortificada y al abrigo de toda sorpresa"
Diccionario de Hervás. (1899).




Me asomo a su ventana para rendir pleitesía al protector de cosechas.




Mientras, repaso con la mirada las sierras y me pregunto por los colores que tendrán en invierno, por las flores que enjalbergarán sus lomas en primavera, por los rastros de hojas que alfombrarán los intersticios de sus roquedos en otoño. Y me digo el porqué no acercarme cuando las estaciones se dejen caer por sus luces y sombras.



"Tiene esta villa trescientas y cincuenta casas y habrá cuatrocientos vecinos y eran los treinta moriscos del reino de Granada...La gente de esta villa es antes pobre que rica, su trato y granjería es de labrar y criar..."
Relaciones Topográficas de Felipe II.




"Casa, quédate en mi cabeza
como esa palabra fácil,
necesaria como el aire
y, a la vez, casi infantil.
Tan llena de quien fui,
de quienes ya no están, 
de tanto vivido en tu seno..."

Antonio Maldonado Muñoz.




Tras subir a algunos vértices de este nuestro Campo, he de decir que el de San Cristóbal es uno de los más montañeros.



Si existe un camino que te lleve a él directo, lo ignoro, iré buscando cima todo el rato, intentando esquivar pedreros e imaginando que estoy en otro lugar, semejante, e igualmente fascinante.




La aventura es el germen de la inquietud.




Sí, la aventura, en sus múltiples expresiones.




Flores en los roquedos.




Flores en agosto, la clavelina.




El horizonte va creciéndose y yo sin saber nunca los nombres.
Luego los añado pero no sé situarlos. Collado de la Horca, La Retuerta, Dehesa Nueva...




De alguna forma sobrevuelo con la mirada los altibajos de una sierra inexplorada.




Ya estoy cerca, el sol va apremiando.




Qué sorpresa encontrarte aquí cuando tu prefieres la sombra de robles y encinas.
Tus nombres: Lágrimas de la Virgen, tembladeras, bailarinas, pendientes, Briza maxima.




Mi bastón, el que siempre pide hacerse la fotografía de rigor, tiembla ante la emoción.




Una vez más la cámara más enamorada que nunca de Villamanrique duda entre plasmar su imagen o la de San Cristóbal.




Coronados tus 1.074 m. nos quedamos varados en tu esfinge y nos decidimos, por segundos, a planear como un esmerejón que busca presa.



Haré una primera incursión por tu ladera en un intento de bajar directamente hacia ti y complicar la vuelta, pero retrocederé, no es tiempo de dejarse caer sin previsión.




Así que de vuelta a tu figura, la despedida y un aliento de fuerza que sumado a todos aquellos que antes hice me dan esperanza, porque la montaña tiene eso y mucho más.




Y yo que me pierdo hasta en una página en blanco, voy sintiendo que el calor me atosiga y complica la vuelta.




Al final retomo a mi San Isidro, a ese faro del Campo de Montiel que guió, estoy segura, a tantos arrieros en busca de suerte y trabajo.
Y en ese contaje de horas que puede durar una ruta, hago cuentas y me salen unas cuatro horas, nada más y nada menos, hasta este mismo punto.




"¿En qué sueño me soñaste? Dímelo

mientras despiertas en un mundo

donde yo no exista y tú no estés muerta"

Antonio Maldonado Muñoz.

(Poemas de su nuevo libro "Luminiscentes")


Agosto 2020.


Dedicado a María, de Puebla del Príncipe, enfermera en la UCI del Hospital General Universitario de Ciudad Real, por su enorme profesionalidad y su incansable labor. Gracias.



12 comentarios:

  1. Muchas gracias por acompañar de versos luminiscentes los recuerdos de tus pasos.

    Un fuerte abrazo

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    1. Dibujar esta ruta en el plano de tus poemas era de ley. Como poeta en tu pueblo, no podías faltar. Qué tu nuevo libro siga abriendo caminos de esperanza, un abrazo.

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  2. Qué ruta por nuestro tan querido San Isidro y nuestra sierra, sin olvidarme la salida desde Puebla del príncipe, fíjate qué cosas después de tanto viajar,tantas entradas como nos has hecho y hemos podido disfrutar leyéndola nosotros, has hecho un alto y te has parado en los campos de Montiel,en estos rincones que algunos conocemos y son preciosos, acompañados de tus fotografías, y ese toque con los poemas de su nuevo libro de Antonio luminiscentes nos dejas siempre con ganas de más un abrazo para los dos.

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    1. Fue en febrero, si mal no recuerdo, cuando inicié este blog. Va a la par de confinamientos, de medidas seguras, de mascarillas que no impiden viajar y que son nuestras mejores aliadas en estos tiempos. Somos los mismos, hemos aprendido mucho aunque deprisa, adaptados estamos, sigamos pues caminando. Muchas gracias, un abrazo.

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  3. Muchas gracias.
    Te felicito, por como cuentas las cosas, por tu esfuerzo y dedicación.

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    1. Cada oficio precisa de su dedicación y tiempo, mi segundo oficio es el de caminante por los caminos de este Campo de Montiel, al que he llegado a querer como mío propio, creo que ha acabado adoptándome. Muchas gracias por su comentario, un saludo.

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  4. Qué bonito Rosa ya leído tu entrada no sé de dónde sacas tiempo la foto muy bonitas y los poemas de Antonio también un beso

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    1. Gracias Paula, siempre se puede sacar tiempo al tiempo, un abrazo.

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  5. En esta ruta nos vuelves a describir los alrededores de Villamanrique, y lo haces en compañía de los hermosos versos de nuestro amigo Antonio, una buena combinación que nos hace conocer un poco más la belleza de este pueblo del Campo de Montiel. Preciosas vistas desde el pico de San Cristóbal, tan bien plasmadas por tu cámara y buena elección del tema musical que nos acompaña en este recorrido. No se puede pedir más. Enhorabuena!!

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    1. Antonio como poeta de Villamanrique era imprescindible en esta ruta y como amigo.
      Gracias, Juan, un abrazo.

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  6. Está claro que tú dónde no hay caminos, los pintas y transitas por ellos. Nada te detiene en tu empeño;ni un día de calor axfisiante de finales de julio, ni la aridez de un "no" camino pedregoso y áspero, con el consiguiente peligro que implica hacerlo en soledad.
    Todo está justificado en tu mente de viajera, si el objetivo es visitar un paraje al que robarle fotos increíblemente hermosas y a la vez poder guardar en el cliché de tu cerebro, imágenes de inmensidad por la gran panorámica que se divisa al coronar una montaña.
    Muchas veces he pensado que tener la sierra delante, nos condicionaba a creer en un "Non Plus Ultra" condenatorio, a no tratar de ver que hay más allá.
    Por eso viendo tu ascensión me planteaba; si la altitud de miras que te caracteriza no se deberá en parte, a tantas montañas escaladas y esa perspectiva tan amplia que tú con tu mente abierta , amplías aún más. Seguro!
    Cambiando de tema: te das cuenta que cumplimos años igual que comemos pipas?. Ahí vamos uno a uno sin parar y con avidez.
    Mi deseo es que el próximo sea para tí, fructífero y rico en amor, salud y experiencias.

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    1. Por aquí, por estos lares, hay pocos senderos señalizados. El encanto que tiene el trazarlos uno mismo es por el hecho de que puedes hacerlos una y otra vez y cada día por un punto distinto.
      Vuestro pueblo conjuga la historia, el campo y por supuesto, la sierra. Solo hay que detenerse unos instantes, por ejemplo, en la calle Pilarillo y admirar su montaña o desde tu terraza, más cerca, imposible.
      No cumplimos años, me gusta pensar que cumplimos tareas, metas o por lo menos lo intentamos. Ahora, por el simple hecho de ver amanecer cada día, eso, nos debe parecer maravilloso.
      Muchas gracias, tus comentarios tienen algo de pacificador de almas, tan necesario, un abrazo.

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