La ruta que hoy les propongo nos traslada hasta un pasado incierto, se trataría de un propósito el recorrer los montículos de piedra que pueblan este Monte Santo. Si nos confiamos a los topónimos, siempre lo hago, podremos elucubrar que su nombre proviene de los numerosos enterramientos que hallaremos en nuestro camino, hoy vacíos, despoblados de todo, queda la huella de lo que quizás fuese una enorme e importante necrópolis.
Confiando en que, en cierta manera, el hecho de caminar nos ayuda a "liberarnos" de esas presiones externas que tanto revolotean por nuestro alrededor, quizás la vida sería mucho más fácil si este "camino" lo hiciéramos con determinados propósitos. En la soledad de estas veredas a menudo pienso en ello, el andar es una liberación de esos malos augurios que reinan en nuestra sociedad, me siento mal por el hecho de no poder hacer nada por cambiar lo que veo, aunque quizás el no dejarme influir por esa "enfermedad" que enrarece a nuestra sociedad sea un paso adelante. Me avergüenza profundamente que aquellos que nos representan se dediquen más a pelearse que a construir. ¿Se puede pedir una tregua, un diálogo constructivo que conlleve en el beneficio de todos? Por parte de ellos lo veo difícil, los vocablos "solidaridad", "voluntariado", tienden a desaparecer, por eso espero que desde aquí, desde los "caminos" que vertebran los pueblos, sigamos luchando día a día con el esfuerzo de nuestro trabajo, con el compañerismo que nos identifica. No permitamos que nos influyan los malos ejemplos.
Pienso a menudo en todo aquello que se podría solucionar con voluntad y sin embargo lo veo difícil porque prima el interés propio por encima de todo. ¿Tan complicado sería convivir en un mundo mejor?
Vuelvo a la ruta de hoy:
TORREJONES.
Media legua al O. de Santa Cruz se halla este cerro, en el cual abundan los restos de edificación romana y de una antigua ermita. Entre sus ruinas se han hallado sepulcros con inscripciones, vasos sepulcrales lacrados y sellados, mosaicos, monedas, etc., todo lo destruyeron manos ignoras de su valor é importancia. Este sitio se conoció en la Edad Media por Monte de los Santos y Monte Santo, aludiendo indudablemente á haber sido el enterramiento de los obispos mentesanos. Templo gentilicio en la época romana, purificado después y convertido en iglesia cristiana al abandonar este país el paganismo, los prelados de Mentesa le eligieron para su sepultura. La semejanza con lo ejecutado en Oreto no puede ser más exacta y fiel"
(Recordemos que Mentesa Oretana es Villanueva de la Fuente)
Una cruz con conchas prima sobre el paisaje.
Ascendemos hacia su iglesia.
San Bartolomé es un modesto templo del siglo XV.
Un parque con vistas dedicado a nuestro Don Quijote.
Descendemos hacia los dos pilares del pueblo.
Ahora desprovista de sus hojas, la enorme noguera de Santa Cruz.
Este pueblo sigue siendo ganadero y no es difícil ver por sus campos rebaños de ovejas pastando o abrevando aquí.
Y allí seguiremos nuestro camino entre los álamos más grandes que he visto nunca. A su izquierda debería pasar el Origón, algo que no entiendo con las lluvias que han caído.
Sin embargo regresaré en esta Semana Santa del 2024, el día 29 de marzo y lo veré corriendo por estos campos, regando las raíces de los álamos.
Verano 2022.
"...en su término nace el riachuelo Origón, afluente del Jabalón, cuyo manantial recibe el nombre de Las Lorigas, por lo que en documento más antiguo el mismo río es nombrado Lorigón que muy probablemente sería su verdadero nombre..."
Manuel Corchado Soriano (Avance de un estudio geográfico-histórico del Campo de Montiel)
Justo aquí, a la izquierda remontaremos por una senda.
Unos metros más adelante, escogeremos la de la derecha.
Nuestros pasos transcurren plácidamente por las ondulaciones del Monte Santo.
La piedra es la protagonista entre encinas y olivares.
Desde arriba unas bonitas vistas de Santa Cruz.
Observaremos la abundancia de piedra amontonada.

