"Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?"
San Mateo 16:26-28.
Iglesia del Santísimo Cristo del Valle.
Algo tienen determinadas fechas que nos rozan "la fibra sensible" y es por ello que en ese libro de añoranzas, donde inscribimos lo que nos conmueve, incluimos el redoble de un tambor, la salida del templo de una imagen y el baile al que se la mece, las saetas que desgarran el aire, la cera que se derrama...son tantas las estampas que quedan grabadas en nuestra memoria que ahora, a pesar de los años que nada perdonan, nos devuelven, como otras tantas cosas, a nuestra infancia. La mía, dañada por la falta de memoria, se conserva en la de mi hermana. Mismas situaciones, mismos recuerdos. Me comenta que el olor, entonces, era el del incienso. Que la comida la constituía un variopinto número de platos: las cazuelas (hechas con habas secas, garbanzos, calabaza, especias...), el bacalao y sus formas, los hornazos, el arroz con leche...Y que junto a nuestra madre visitábamos los altares que montaban en las iglesias de nuestro pueblo. Y es ahí donde el dardo de la nostalgia, cada primavera, codicia lo que se tuvo, se deja llevar al apartado donde los años no debieron seguir su curso, donde el silencio congela los hábitos.
Pero hoy la realidad es otra, muy semejante a antaño, pero distinta, ¡nos falta tanto para aprender a recordar! y para ello recurro a mi amiga Paca Jiménez que sigue fielmente los Santos Oficios del Jueves y el Viernes Santo en su Villamanrique natal. Ella, en su memoria infinita, me ayudará a devolverme a esa infancia donde mi pueblo y mi madre iban de la mano. Dos pérdidas incalculables.
Les mostraré las imágenes de estos dos días en los que visitamos algunas localidades. Sirvan para acompañar las palabras de Paca.
"El Jueves Santo es el día del Amor Fraterno, cuando Jesús hizo la Última Cena con sus apóstoles. El dijo: "Les aseguro que uno de ustedes me va a traicionar. Ellos se entristecieron mucho y uno por uno comenzaron a preguntarle:-¿Acaso seré yo, Señor?- El que meta la mano conmigo en el plato es el que me va a traicionar..." Entonces Judas se levantó y se fue.
Los Santos Oficios comienzan a las 7 de la tarde. A la mitad se hace el lavatorio de los pies. Antaño eran 12 personas, igual número que los apóstoles. En la actualidad este número puede variar. El jueves pasado fueron niños de distintas edades. Es el sacerdote el que les lava los pies y se los seca y lo hace de rodillas. Luego da la comunión. El cura termina la homilía y se hace la Procesión del Cáliz bajo palio, con un recorrido por el interior del templo. Luego deja el cáliz en la capilla del Santísimo donde queda expuesto. Todo esto suele durar unas dos horas. Antes el altar o monumento se velaba toda la noche, se hacían turnos, así era gracias a las hermandades. Ahora es distinto.
Cuando acaba la procesión del Silencio (Jesús Rescatado) se hace la Hora Santa. Durante una hora se reza, se leen peticiones, acompañadas de música y con imágenes de diapositivas en una pancarta que se despliega en el altar mayor. Y se hacen reflexiones personales por parte de los feligreses. Y luego se cierra la iglesia.
JUEVES SANTO.
SAN CARLOS DEL VALLE:
Comenzamos en San Carlos del Valle y en su bellísima iglesia.
Un excepcional trampantojo podemos contemplar.
SANTA CRUZ DE LOS CÁÑAMOS:
ALMEDINA:








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