sábado, 7 de noviembre de 2020

UN LUGAR INCIERTO, LA CUEVA DE LA MORA. VILLANUEVA DE LOS INFANTES.

 

Llámese un lugar incierto aquel al que no hemos podido precisar qué función tenía, aquel que no se ha podido aún datar, aquel que impresiona por la incertidumbre que destila. Creo que a nadie puede dejar indiferente este eremitorio, me permito llamarlo así, que veréis a continuación.

Desde el Camino de Jesús en Pie, ya el nombre te hace seguirlo, llegaremos primero a la ermita y tomando el camino de Valosolmos, quizás en un tiempo incierto, como el lugar, sea capaz de desentrañar los topónimos que tanto tienen que decirnos, encontraremos un cartel que mal precisa la ubicación de la "cueva" y digo mal porque una vez llegados a la bifurcación, nada indica que te halles en el lugar, incierto de nuevo, otra definición apropiada para la ubicación.

Los que visitamos a menudo Infantes no solo nos sorprende la enorme riqueza arquitectónica que posee, algo inusual en la provincia, también cierta imprecisión en marcar correctamente lo que valor histórico tiene, lo pienso por Peñaflor, por el puente de Triviño y por lo que aquí veréis.

Tenía que decirlo, qué mejor que aquí.

Nos encontraremos un panel, adentrándonos en una planicie, del que extraigo todo lo que aquí leeréis, por si alguien va con prisas y no quiere detenerse, no lo recomiendo. Estamos sin dudarlo en un lugar donde el tiempo detenido está.




"LA MORA"

"La Mora, situada al poniente de Villanueva de los Infantes, es uno de los más antiguos lugares de la comarca, cargado de leyenda desde tiempo inmemorial. El paraje ya fue habitado hace 4.000 años, durante los períodos del Calcolítico y de la Edad del Bronce; y hay vestigios de haber sido poblado también en la Edad Media. Según la tradición, en este lugar se ubicó la primera aldea de La Moraleja. Lo que se sabe documentalmente es que, desde finales de la Edad Media se consideró un lugar sagrado, pues en él se levantó una ermita; y que, posteriormente, el lugar también sirvió como cantera y para construir unos lavaderos.




1. Cerro de la Mora:

Es de aspecto redondeado y con pendientes pronunciadas hacia el Oeste y Sur mediante farallones de arenisca. En su cima se situó la ermita de San Cristóbal, famosa en el siglo XVI porque en torno a ella se celebraba el primer jueves de mayo, la festividad de San Agustín. En el siglo XVII, aparte de ser llamado este cerro de "San Cristóbal", también será llamado "Gólgota", por situarse aquí unas cruces de piedra que servían de última estación a un vía-crucis.




2. Lavadero:

Fue construido en 1826 para aprovechar el agua que, surgida de la Cueva de la Mora, era recogida en un pilón. Tenía una techumbre a dos aguas que era sostenida al sur con pilares de piedra y en el resto de sus lados con un muro de mampostería trabada con barro. En el interior se encontraban las pilas, que eran usadas por mujeres para lavar. Del edificio hoy tan sólo quedan algunos de estos muros, el pozo y un pequeño empedrado.




3. Pozos nuevos:

Posiblemente estén relacionados cronológicamente con la construcción del lavadero. Eran propiedad del ayuntamiento y contenían un agua dulce y saludable que podía disfrutar todo el vecindario. Estos pozos han sido, desde el siglo XIX y hasta la segunda mitad del XX, la principal fuente de abastecimiento hídrico para el consumo humano de Villanueva de los Infantes.




4. Lugar donde se situó la Cueva de la Mora.

Manantial que ya era conocido con este nombre en el siglo XVIII. En 1826 se agrandó su caudal y se construyó un pilón para recoger su agua. Es el lugar donde el vulgo dice que salía la "mora encantada" en la noche de San Juan, según una leyenda con múltiples variantes en otros lugares de la geografía española. En Villanueva de los Infantes todas las versiones coinciden en que se trataba de la historia de una mora que, siendo despechada por enamorarse de un cristiano, terminó viviendo en esta cueva con la única posibilidad de salir a la fuente una noche al año, y convirtiendo su peine en un arma arrojadiza que utilizaría para sus encantamientos. Actualmente la cueva y el manantial se encuentran cegados.








5. El trono:

También llamado "Caseta del Diablo" y erróneamente "Cueva de la Mora". Se trata de un pequeño eremitorio excavado en la piedra del cual hay quien afirma que tiene un origen mozárabe. La estancia tiene unas dimensones aproximadas de 1,5 x 1,3 m. y está cerrada, a una altura de 1,7 m., mediante una bóveda de cañón. Su interior está presidido por un pequeño altar y una hornacina donde se veneraría alguna pequeña imagen. El acceso a la misma es dificultoso, pues se eleva a 1,5 m. del suelo debido, con toda seguridad, a su antigüedad y a la erosión de la ladera. De momento, se desconoce la total vinculación que pudo tener este territorio con la conocida ermita de San Cristóbal. La construcción está declarada Bien de Interés Cultural debido a su importante valor histórico.




6. Canteras de arenisca:

Todas las cornisas del cerro tienen paredes verticales debido a la extracción de este tipo de roca caliza, que era utilizada para ser colocada en muchos de los edificios de la localidad. El último lugar de extracción parece que se situó al sur, donde puede apreciarse con claridad el trabajo de extracción de la roca mediante barrena, la cual ha dejado unas cavidades cilíndricas que usadas para presionar, rasgarían la piedra en la forma deseada.




7. Posible lugar donde se situó una Plaza de Toros.

Según la descripción de D. Fernando de Cañas, a finales del siglo XVIII existió en este paraje una plaza de mampostería donde se solían correr toros, los espectadores veían la fiesta sentados en las pendientes del cerro"

Concluida la lectura del texto del cartel, pienso que dentro de un tiempo, no calculable, las letras irán desapareciendo, algunas ya lo han hecho, y que quizás estos momentos que paso ante el ordenador les hayan merecido la pena.

Nota: Tras lo aquí reflejado, la cartela y las fotografías, el lugar sigue siendo incierto. Aunque, si me lo permiten, en esas ocasiones que nuestros recuerdos funcionan comparando imágenes, pienso que este eremitorio guarda relación con los que visité en el Valle de Valderredible (Cantabria). Y que el "trono" es solo una pequeña parte de un complejo mayor. 


Septiembre 2020.

A Antonio Maldonado Muñoz que me acompañó en una segunda visita, un nuevo punto de vista ante este lugar quizás ya menos incierto.


6 comentarios:

  1. Preciosa entrada, espero poder descubrir muchos más lugares. Un abrazo.

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    1. Y yo también y que coincidamos en esta aventura por la Historia, un abrazo.

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  2. Poco a poco vamos conociendo la increíble variedad de lugares que nos ofrecen los Campos de Montiel, gracias a este blog, donde encontramos una soberbia información aliñada con tu manera, siempre atrayente, de contarnos la historia de monumentos y sitios que merece la pena visitar. La cueva de la Mora, un lugar un poco más cierto, después de esta entrada. Un abrazo, Rosa.

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    1. Queda mucho por interpretar de este lugar, solo he hecho una aproximación. Dejemos que los historiadores sigan haciendo su enorme trabajo. Gracias, un abrazo.

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  3. Incierto e inquientante lugar que desconocía.

    Gracias por descubrirnos estos interesantes rincones del Campo de Montiel.

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    1. Mi descubrimiento va a la par de todos los que se acercan a este blog. Gracias por su comentario, un saludo.

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