lunes, 2 de febrero de 2026

CONVERSANDO CON FRANCISCA RUBIO VILLARREAL SOBRE PUEBLA DEL PRÍNCIPE.

 


"Cuando uno extraña un lugar, lo que realmente extraña es la época que corresponde a ese lugar; que no se extrañan los sitios, sino los tiempos"

Marcel Proust.




Puebla del Príncipe desde el Camino del Collado.


Sepan que lo más valioso de este blog son las historias aportadas por los colaboradores y que es gracias a ellos la razón por la que sigo "caminando" por estos senderos de nuestro Campo de Montiel, que es el de todos ellos y en parte, también el mío, aunque no haya nacido aquí. Porque uno debe ser de dos o más sitios, de aquel donde nació y de aquellos donde le aceptaron. 

Nombres como el de Paca, Francis, Juan Antonio, Enriqueta, Manoli, Mari Carmen, Tomasa...alguno se quedará sin citar, disculpen, reitero, gracias a todos ellos esto es posible.

Pienso que la memoria es caprichosa, que nos seduce con los buenos recuerdos y que nos arrastra con lo que deberíamos olvidar. Envidio a quienes los buenos recuerdos les enciende la mirada, a quienes van soltando del hilo interminable de las remembranzas para quienes como yo, que me hallo en el limbo de la desmemoria, podamos evocar lo que nuestros padres y abuelos fueron. Porque algo tengo claro, siempre que escucho a estas buenas gentes, es que existen lugares comunes, aunque nacieras muy lejos, donde todo confluye. Es lo que da de vuelta una vida dura, cargada de penas pero también de dichas. Al final, por algo será que añoramos lo que ya no somos, lo que fuimos y, siempre, acierto a entender, es porque en estos recuerdos permanece lo que tanto echamos de menos.

Hoy es el Día de la Candelaria, fiesta con una enorme tradición en nuestros pueblos, aunque decaiga un poco pero en los mayores aún enciende la llama de esa vela puesta a la Virgen. Parece que el invierno, también caprichoso en sus formas, se negará a partir pronto. Y hoy es el día propicio para que escuchemos este sincero relato. 

Han sido dos tardes las que he compartido con esta buena mujer y parece que ya la conociese de toda la vida. Es sencillamente adorable. Francisca Rubio Villarreal, nació en Puebla del Príncipe, para más señas en una vivienda de la Calle Olivilla, "vivíamos de alquiler en una habitación" En diciembre hizo 79 años.

El hecho de ser la segunda de 8 hermanos no fue obstáculo para que no pudiera alcanzar a ser lo que quería. Y se preguntarán ustedes ¿qué quería? En aquellos tiempos lo primordial era sobrevivir pues 5 de sus hermanos fallecieron. Para comer tenían que trabajar desde niños (ir a la huerta, a rebuscar aceituna, a escardar, a segar...) Fue poco a la escuela, a veces tenía que cuidar a la gorrina y ese día no podía asistir, era la obligación primero. Pero como la inmensa mayoría de niños fue aprendiendo con lo poco y fundamental que le enseñaron en la escuela sus maestras y con los libros el aprendizaje fue haciéndose realidad. "Todavía conservo un libro de los de antes"-me comenta. "La cueva misteriosa"

Francisca, como tantas otras personas de su generación, se fue haciendo a sí misma. Antes no era necesario tener estudios, estos se obtenían con la vida, era ésta la que te enseñaba, además, como es lógico, la propia familia pilar indiscutible, con sus circunstancias, las buenas y las malas. Las pérdidas y las contrariedades te hacían endurecer.

Comenzamos hablando de norias.. Le pido haga como un plano en su cabeza para que no se le escape ninguna, por el término de la Puebla:

"En el Cuco (un bombo), le decían así porque allí hubo uno del que nada queda, recuerdo la noria del Tío Emiliano con su huerta y la del hermano Chivo, a la derecha. 



Noria de Juan Ramón, al fondo a la izquierda, Las "Laeras"

En las "Laeras", la de Juan Ramón con su noguera y la del Tío Alicio. Si nos vamos al Camino de las Viñas Viejas: la del Tío Natalio, la del hermano Alejo Polo y la de la Tía Catalina, ah, y la de José Antonio "el Morenete". En Los Mirones: La de Fabián, la del Hermano Perdigón, qué agua tan fresca..." Quizás se pregunten ustedes a qué se refiere cuando dice "hermano o tío", pues el primero explica la cercanía, el segundo en menor sentido.

Es fácil saltar de un tema a otro porque mientras me "dibuja" ese mapa de su pueblo donde los topónimos quieren tomar nota, recuerdo un paraje que me seduce cada vez más, por lo incomprensible que puede parecer que un manantial en la llanura se mantenga con agua en pleno agosto. Ya que estamos hablando de manantiales y sus aguas, ¿qué recuerda del Charco del Gitano? Aunque no sea del término pero su situación, como cruce de caminos, está muy ligada a la Puebla, le comento.



Charco del Gitano.

"Recuerdo que estaba rodeado por un muro de piedra mas bien menuda y blanca y de una altura alrededor de un metro, con una puerta, sin verja, y dos tornajos de madera. La forma era ovalada, no redonda"

Le cuento cómo es ahora y le felicito por aportar estos datos que me hacen ver de otra forma lo que en la actualidad existe. Quedamos en que iremos a verlo pues ella, me confiesa, hace años que no lo ha visto.

Nos desviamos del tema, pero recuerden que estamos haciendo como un esbozo del término. Cerca, hay un cortijo en ruinas, ¿se acuerda de él? "Claro, el del hermano Juan Ramón Contreras, era una persona muy trabajadora, fue alcalde"




Fuente-abrevadero del Pilarillo.

Sigamos con las fuentes."Fuera del pueblo, la del Pilarillo que siempre ha echado muy poca agua pero de buena calidad. La de Ignacio, en las Laeras, de ahí cogíamos agua, nunca se acababa. Era del Tío Hilario, el padre de Fernando (el último alguacil de este pueblo) Allí Juan Ramón tenía unas cuantas colmenas. La fuente de las Zapateras, en la cuesta del Camino de Santa  Cruz, antes de llegar al Charco, a la derecha."




¿Recuerda cómo eran las charcas de Mairena? "Tres, eran tres, justo al lado del cortijo de Manolo, el taxista. Y tenían bastante agua, allí lavábamos la lana. Había paredes donde colocábamos la ropa a secar. Y unos prados verdísimos con unas flores muy bonitas que no he vuelto a ver, blancas y marrones, eran pequeñas" Me pregunto si se referirá a la rúcula. 

Nos vamos de un tema a otro, confieso, que esta vez es culpa mía, pero no puedo pasar por alto el recuerdo a Miguel Romero. ¿Se acuerda del viejo cortijo de Miguel, tan cerquita de la ermita?

"Sí y los rosales que allí había y a Polonia Romero. A diario iba con su cesta de mimbre al pueblo a vender ajos, y cebollas que recogía de su huerta". Consigue que rememore la huerta tan exuberante de Miguel, allí donde el pasaba los días, feliz entre sus verduras, sus flores (las espuelas de caballero de diversos colores) y su perrita. Parece que estoy viendo reconstruidas las paredes del cortijo donde nació.  



¿Dónde iban a lavar además de a las charcas de Mairena

"Teníamos aquí en el pueblo el lavadero, pero siempre estaba lleno de mujeres, y la Fuente Vieja. Por eso salíamos fuera aunque estuvieran muy lejos. Como a la Fuente Maraña, que era una de ellas, en su arroyo. Cogíamos un lío de ropa que llevábamos bajo el brazo y un cubo de zinc, que pesaba lo suyo. Echábamos el día entre llegar, lavar, esperar que se secara la ropa y volver a casa. El Puntalón en Toscas Altas, en el corral del Tío Joaquín. También cerca, en el Charco Grande, lavábamos.

A Cobatillas también íbamos, cerca del arroyo de la Dehesa, era buen agua. A los charcos del arroyo de la Higuera. Ah, a la noria de Juanaco, allí también había una buena charca, bajando al pueblo, a la izquierda. Me acabo de acordar que también había norias en Los Ardales y cerca del Yesero" Se nos va la conversación ahora hacia las huertas, no se entienden estas si no hay agua.  "La de Mairena, recuerdo a la gente subir con faroles para regar de noche y las peleas que había por a quién le tocaba regar, no había mucha agua"



Huertas de Cervera.

"Las de Cervera ( cerca ya de la Cabeza del Mijo) daban unos tomates agrios, las manzanas pequeñas sí que eran buenas. Allí, entre otras familias, iban los Periquitos y los Neguillas"


¿Y si me cuenta, ahora, algo de las fiestas del pueblo?

"Para San Antón se hacían luminarias, más que ahora, y se echaba dinero en el atrio.

Creíamos que los Reyes Magos bajaban por la chimenea y me dejaban una "anguila" que era una caja pequeña con un rosco en forma de ese pez y también caramelos.

San Blas, La Candelaria (hoy, precisamente), el día de la Cruz..."


¿Y si me cuenta algo de la escuela y de sus maestras? "Mi primera profesora fue Dolores Ruiz que era de Ciudad Real, vivía en casa de Crisóstoma. Y luego doña Amparo Castro, la esposa de Enrique Lecanda, nuestro médico.

Tenía unos cuantos libros: "Marisol", "Yo soy español", "Guirnaldas de la Historia" y "Fundamentos". Había dos escuelas, la de las niñas estaba en lo que hoy es el Hogar del Pensionista y la de los niños en el ayuntamiento, arriba, y abajo la de los párvulos"




Casa del Médico.

"A los 12 años dejé la escuela porque entré a trabajar a la casa de Julia, en la que fuera la casa del médico" Me cuenta, con los ojos iluminados de buenos recuerdos, esos preciosos ojos azules que tiene, ojos de niña, que Julia era muy buena persona y que estuvo con ella muchos años.

Francisca, ¿cómo era el pueblo antes? me refiero a las calles.

"Eran de tierra, menos la calle Empedrada, la de la tienda de Riad que era la única que estaba empedrada"

¿Recuerda el nombre de los caminos? Me interesa saberlo porque creo haber oído que no se conocían por el nombre de ahora."El de las Viñas Viejas, que es el que iba a parar a los Villares sí se llama igual. El de la Cruz de Jorge. El de Mairena, aunque conocía a quien decía"Voy a Marllena" Entonces la interrumpo para contarle que he leído que en Puebla existieron dos ermitas, la actual de Mairena y la de San Matías, pero que en otros dos artículos he encontrado que la segunda era de Nuestra Señora de Marllena, con lo cual aquello ya deja más dudas. No tiene sentido que cohabitaran dos con un nombre tan semejante. 

"El Camino de las Cordilleras que se llamaba así porque era una cuesta y las olivas estaban en alto. El de Santa Cruz que ya lo conoces (va al Charco del Gitano), y el del Portachuelo" Qué curioso, le digo, este nombre lo he visto en otro pueblo.  "Llegaba a la finca del Mosqueta. El de las Viñas Viejas que separa Los arenales del Haza de los Caballos. El de Cervera, el de los Ardales, el de Andalucía..."



Camino de los Molinos.

El que va hacia la Cuesta de la Borracha, antes se llamaba de los Molinos, y me cuenta acerca de él una historia conmovedora, quizás la más entrañable de esta entrevista. "Veía pasar desde nuestra era a Mercedes Rubio montada en su borrico blanco, parece que la estoy viendo ahora mismo, con dos costales atravesados. Qué mujer más valiente, ella sola, por la tarde, iba al molino de Rajamantas con su trigo para molerlo, volvía al día siguiente" Esto me hace rememorar, (pueden ver como la mecha de sus recuerdos me devuelve los míos, aquellos que creía haber perdido), el otro molino, el de Macayo y ese camino que partía de Villamanrique. La cercanía de ambos molinos, allí en la orilla del Guadalmena, debió juntar a muchas gentes.

Veo en los mapas que hay suertes y hazas, ¿qué entiende usted por esto?: "Son pedazos de tierra, la suerte es más pequeña" Y nos vamos a la toponimia y recordamos nombres como el Haza de los Caballos o el Haza de los Milagros. 



Al fondo, ruinas del Cortijo de Claudio.

Me viene a la memoria al nombrar los caminos uno de los tres que se llamaban de los Andaluces, y le hablo de un cortijo pequeño y su preciosa era. "Debe ser el del hermano Farfolla. Claudio y Marcelina y sus hijos vivían allí, tenían una buena huerta con membrillos y unas cuantas vacas. Mi padre estuvo allí de pastor con 12 años, se llamaba Juan Bautista" 




Eras.

Las eras, qué recuerdos, en mi pueblo acompañábamos a mi tío Juan a trillar.

"Nosotros teníamos una bien hermosa, bien hecha. Era de mi abuelo Doroteo. Otras eran la del Hermano Sebastián, la de Aureliano, la de Isidro, la del hermano Fructuoso (tatarabuelo del niño Juan José, el que hace los belenes), la del hermano Chinas, y la de Marcelino, en el parque. Cada uno tenía su era para trillar el cereal. Y si alguien no tenía, se le dejaba"

Le cuento que estoy escribiendo sobre las cuevas, me interesan por las inscripciones, pero también por su relación con túneles, por ser bodegas antiguas, etc. "La de Benito, la del hermano Salero, era muy grande y la de la Hermana Vicenta que era bodega. Curaba los huesos. Yo de niña me caí y me lo curó. Tenía también un telar con el que me hizo la bolsa para llevar la ropa a lavar"

¿Un hecho singular que recuerde? "Sí, la historia de un andaluz que venía a segar y que pasó por la antigua ermita de la Virgen de Mairena y allí se detuvo a rezar. Tuvo la mala suerte de ver como se incendiaba el terreno donde trabajaba, así que se le pidió a la Virgen: "Te he visto esta mañana y a ti me encomiendo" Y el fuego se apagó. Desde entonces a este pedazo se le llama el Haza el Milagro. Aún se me saltan las lágrimas cuando lo recuerdo"




La Piedra Gorda.

"¿No has oído nombrar lo del gorrino de Benito?"

No, Francisca. Cuénteme.

"Pues que al tío Benito se le escapó un gorrino en la Piedra Gorda y apareció en la posada que está en la plaza, por los túneles debió irse" Y hablamos que puede ser que los halla en el pueblo, que al tener un castillo, (aunque ahora veamos solo un torreón, antes tuvo más dependencias) como parte de las defensas pudo ser que las tuviera.




Cruz de Jorge.

¿Sabe usted la historia de Jorge, el de la cruz?

"Era el abuelo de la Hermana Adelaida. Esto que te cuento pasó hace muchos años. Era joven y estaba casado. Justo ahí se cayó del mulo y se mató. La cruz blanca de ahora no es la primera, antes tuvo una más pequeña toda de piedra"


He de despedirme, se hace tarde. Habrán quedado demasiados recuerdos en el tintero, recuerdos que irán aflorando y que en otra tarde puede que nos sentemos a escribir. Ojalá. Las palabras dejan un rastro difícil de olvidar. Las conversaciones alimentan el alma. 

El hecho de escuchar a personas como Francisca es el último recurso que tenemos para no olvidar. Que sería de nosotros si no pudiéramos rememorar lo que ocurrió, olvidaríamos el significado de las palabras: suerte, haza, fanega, celemín...Olvidaríamos el nombre de los caminos, los mismos que transitaron ellos, sus padres, sus abuelos, como arrieros, como pastores...para marchar en busca del pan de sus hijos. La vida ahora se nos da casi hecha, poco hemos de formalizar, antes la vida te hacía. 


ANEXO:



Observen la enorme distancia que tenía que recorrer Mercedes para ir a moler al molino de Rajamantas.






Rajamantas y Macayo fueron los molinos en el Guadalmena donde las gentes de Villamanrique y las de Puebla llevaban a moler el cereal.

De la primera población partía un camino con el nombre de al molino de Macayo. De Puebla, "el de los Molinos" atravesaba el Camino Real, se juntaba con el de Villamanrique, y se dividía en dos, cada uno al molino correspondiente.

Encuentro información acerca de Rajamantas en Ayer y hoy news

"...en el término municipal de Montiel, está ubicado en la margen izquierda (septentrional) del río Guadalmena...Se encuentra en una finca privada...está rehabilitado y usado como casa de campo...ya en el siglo XVI encontramos las primeras referencias documentales...el nombre de Rajamantas procede de la existencia, antiguamente, en la parte de arriba del molino de una fábrica de lanas y mantas. El molino sirvió agua para un antiguo batán..."


Me pregunto si las flores blancas y marrones a las que se refiere Francisca son las bonitas rúculas.




Indagando en la hemeroteca encuentro esta noticia del 10 de julio del 1943 (Periódico Lanza)


En memoria de su esposo, Marcos Segundo.


A dos de febrero del 2026. Día de la Candelaria.


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