sábado, 30 de agosto de 2025

UNA RUTA CIRCULAR POR FUENTES DE VILLAMANRIQUE

 



"La historia cotidiana pende de un hilo y que, cuando este se corta, es difícil mantener su recuerdo y el aprendizaje que nos podría aportar"

José María Cantarero Quesada.



Seguimos con nuestros paseos botánico-históricos por los caminos que enlazan poblaciones, mejor dicho, que las interrelacionan.

Esta vez llevaba la idea de aunar en un mismo recorrido tres fuentes que no se encuentran a mucha distancia entre ellas. Villamanrique posee un número considerable de manantiales en su término, lo complicado, a veces, es hallarlas y más aún verlas con caudal en pleno julio, sin embargo me llevaré una grata sorpresa pues todas aportarán agua.




De nuevo tomaré como punto de inicio la ermita de Mairena pues fue un importante cruce de caminos, démosle la importancia que realmente tiene.

Coincidiendo con el "camino de los Cardos"(apelativo ficticio de creación propia), llegaremos, tras pasar los cortijos que hay a la derecha de la ermita, a esta bifurcación idéntica a la de la anterior entrada, pero esta vez tomaremos el camino del frente. En los mapas aparece como Camino de Mairena. Y es aquí donde nos haremos el primer interrogante: parte del pueblo, pasa por la ermita y se dirige hacia Villamanrique donde debería entroncar, en la actualidad sí, con la Vereda de los Ganados. Sin embargo en este mapa del 1888 se corta en seco, justo en el límite, ¿por qué?






Siendo los olivos los árboles más numerosos de nuestros campos, lo suyo es mostrarles cómo van cuajados de aceitunas.




Nuestro camino es ancho, de buen firme, de tierra roja.



Otra sorpresa, hallaré en abundancia a la clemátida.



Estos campos que antiguamente estuvieron poblados por encinas, nos muestran algunos ejemplares singulares en todo el recorrido.



A mi derecha, metiéndome en el olivar, pasaré a contemplar un muro muy bien hecho, de considerable longitud, una obra de arte.




Y una planta desconocida, que verdea, en un último intento de mantenerse viva,  en este julio que nos lleva de la mano.



Se trata de la ononis natrix, pegamoscas o melera.



Observen a la clemátida que salta de la orilla del camino a la misma oliva.




El camino se estrecha a la par que las encinas tratan de cerrarlo en una conjunción hermosa de contemplar.



La mañana es fresca, buena conductora para despertar al día.
Al fondo estas poderosas encinas tratan de abrazarse.



Y casi lo consiguen.





Aquí les muestro al carduus tenuiflorus, cardo de flor esbelta, cardo de oveja.





A mi izquierda, una extensa parcela donde conviven almendros con numerosos farolillos.




Me sorprende lo resistente que es la medicago sativa, mielga, alfalfa o lucerna.





Y llegamos al tramo más atractivo o singular del camino. ¿Es su trazado antiguo? Seguramente.




Camino que debe ser poco transitado en la actualidad.





Según el plano del inicio, entramos en el término de Villamanrique, si bien en mapas posteriores aparece ya derramando su trazado dentro de la vereda que nos entra por la izquierda. Si nos desviáramos por ahí podríamos ver el nacimiento del Dañador o mejor, ahora, intuirlo.





Qué belleza nos muestra la carlina.





O el lino amarillo, que seguiré viendo en pleno agosto.





Observen qué amplitud de camino. Aparece bajo el nombre de Vereda del Ganado.






Tanto a mi derecha como a mi izquierda, pequeños muretes en su amplio recorrido. Ahora veo las ruinas del cortijo del Andaluz.
Estamos en uno de los caminos que van para Andalucía, no lo olviden.





Me acerco a observarlo.





Muy derrotado, sin poder apreciarlo en toda su estructura, me seguirá pareciendo que pudo tener una función distinta en la antigüedad. 





Pero sigamos nuestro camino, no todos los días podemos transitar por uno tan antiguo. Mal valorado, sin el reconocimiento que se merece.
Un peruétano, uno de nuestros más resistentes arbustos, nos muestra el trazado.





Un cruce interesante: a la izquierda iríamos bordeando Zahora para salir al Camino Real y de ahí, de nuevo a la izquierda, al cortijo de Juan María y su manantial de Zahora. Al frente iremos ahora.





Junto al arroyo, ahora seco, veremos al senecio, y su brillante tonalidad amarilla.





O a la olorosa mentha suaveolens mastranzo. Siempre indicativa del grado de humedad existente.




Convive en este rincón tan especial con el cirsium arvense o cardo cundidor.





Pero también veré hibisco y esta verbena.




Y olmos que se asoman a nuestro camino. Olvidé decirles que ya se ha estrechado, como si fuese un contadero de ganado.





Nuevo cruce, a la derecha iríamos hacia Villamanrique (desviándonos a la izquierda después) o hacia Puebla.
Pero nos vamos a la izquierda.





Pasaremos ante el buen cuidado cortijo de Paulino Ruiz (siempre lo recordaremos, amaba mucho este lugar)




La pequeña dittrichia graveolens, olivardilla.





A nuestra derecha, tras este sendero, el remozado cortijo del Membrillo. Una buena obra que hizo Juan Antonio Medina.





Al fondo veremos otros dos.





A mi izquierda, el de Casimiro y su elegante reja.




De nuevo otro cruce que nos abre a nuevas posibilidades.
A la derecha, iríamos a Villamanrique.
Al frente, nuestra vereda nos llevaría al Camino Real.
Vayamos a la izquierda, hoy.




Pero antes, permítanme me desvíe a la derecha para admirar, tratar de hacerlo, la antigua fuente del Membrillo. Sentido que da a esta vereda tan histórica. Fue precisamente Juan Antonio quien la arregló.





Con paciencia y tino intentaré acercarme pero no lo conseguiré. Todo este atrevimiento para que ustedes vean que lleva agua.






Sigamos nuestro trazado de hoy.





Ahora trato de localizar el siguiente manantial. Será gracias a este estrecho sendero, que con tanta inteligencia nos dejan los animales, que lo hallaré.





Es la fuente Amarguilla o Amarguillo, según que mapas.





Qué grata sorpresa, ruda montesina.




Seguimos y ahora viendo al fondo el cortijo de los Parras.





Un manantial.





Malva.




Mi camino, para regresar a Mairena, debo tomarlo justo aquí, en un desvío a la izquierda.




Asphodelus o gamonito. Aún perdura.




Junto a la agradable sombra de las encinas discurre nuestro camino.





La primavera nos aportó una ingente variedad de mariposas no vistas antes. Aquí les muestro a la preciosa Aricia cramera, morena.





Y ahora entroncando con el Camino Real nos desviamos hacia la izquierda.





La llanura manchega de amplios pastos.





Nuestros siguientes hitos serán el cortijo de Juan María y la fuente de Zahora.





Con el paso de los años ese tejado va sucumbiendo, una lástima.





Nos acercamos al manantial, a su hermosa charca, los canales y la fuente en sí.





Por suerte por aquí sigue pastando el ganado y limpiando a la par, una de las mejores formas de prevenir incendios.





Trae buen caudal, incluso a mediados de agosto, que volveré a pasar por aquí.

Es un lugar hipnótico donde la paz se te entrevera en el cuerpo. Pero oigo que se acerca ganado y no es precisamente un rebaño de ovejas.







Una nueva bifurcación, a la derecha iríamos hacia el Roblecillo. A la izquierda retomamos el Camino Real de Andalucía.





Observen el siguiente cruce, a la izquierda, rodeando el monte Zahora iríamos de nuevo hacia el cortijo del Andaluz. Sigamos a nuestra derecha.





Cuando transitamos por un camino romano nos hacemos la pregunta de si todos eran iguales, nada más lejos de la realidad, tomaban el material cercano, aquí es pizarra.
Los siglos lo han ido transformando, estrechando, pero la sensación de transitar por él no se pierde, ni el respeto.





El enebro no es fácil de ver.





Me acerqué hasta aquí en primavera para admirar el caudal del Dañador, río que nace siguiendo el camino de la izquierda entre olivos.






Incluso en ocasiones he tenido que subirme a la derecha para pasar por el incipiente y caudaloso río. Qué pocas veces se puede admirar así.





Más adelante nuestro antiguo camino se ensancha tal como lo hizo hace siglos, de una manera espectacular, como la vereda. Si tenemos la suerte de pasar por aquí nos impregnaremos del olor a jara cuando ha llovido, espectacular.






Seguiremos por nuestro histórico camino conjugando a la vez el pasado incierto, por desconocido, con el presente actual. Me refiero a que siempre que iniciamos un trazado de estas características debemos verlo tal como antes lo vieron quienes por él transitaron. Siempre les indico que traten de hacerse a la imagen del bullicio de gentes que por trabajo, por imperiosa necesidad,  pasaban por aquí.





Los peruétanos arraigan con fuerza en estas tierras. Muy pocos llegan a alcanzar un buen porte pues no son podados. 





Recuerden a la Cynara cardunculus o cardo comestible, esta vez acompañada.





A menudo me refiero a este camino con el apelativo "de los robles" puesto que es el único del término que presenta varios ejemplares.







Un cruce: A la derecha, la finca de Carboneros. Al frente, seguiríamos con nuestro Camino Real. Nos desviamos a la izquierda en busca de la ermita de Mairena, nuestro inicio de ruta.





Me detendré unos minutos para mirar hacia atrás justo cuando pase el ganado. Será este encuentro el que formalice lo que les decía antes, caminos que consiguen confluir el pasado con el presente.





¿No les parece que la carlina corymbosa se asemeja al sol?






A nuestra izquierda podremos admirar el mayor roble del término, una joya.





En este cruce si nos fuésemos hacia la izquierda, en una auténtica revuelta casi circular, volveríamos a Mairena o iríamos hacia otro de los caminos llamados de Andalucía o hacia la carretera que une Puebla con Villamanrique. Pero seguimos al frente sin desviarnos.






Nos queda muy poco camino, en el siguiente cruce torceríamos a la izquierda para regresar a la ermita, nuestro punto de inicio, es decir, al final conseguiríamos hacer una ruta circular de muy cómodo andar, sin apenas desnivel y unos 13.6 km. ¿El tiempo? El que cada uno se tome, nada aquí es medido, las paradas son siempre aleatorias, ¿cómo si no aprenderíamos?

Julio 2025.

Dedicado al grupo de teatro "Arriba el telón" que ayer nos deleitó con su nueva obra. Porque volvimos a reírnos, olvidando pesadumbres gracias a su buen hacer. Enhorabuena, grupo, y que ojalá os llegue el merecimiento que precisáis, sois geniales.




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