martes, 20 de octubre de 2026

MUSEO DE LA MUÑECA EN MONTIEL.

 


"He llegado por fin a lo que quería ser de mayor: un niño"

Joseph Heller.





Amelia también quería ser de mayor una niña y lo ha conseguido gracias a este pequeño museo que ha creado en Montiel.

Así, este pueblo, queda doblemente enriquecido, por una parte con esta ofrenda que Amelia hace a la infancia y porque será una de las razones por las que volvamos a visitarle. 

Montiel posee la habilidad de enamorar al visitante con su amplio inventario: castillo, calles, iglesia, ermitas, sus campos ensalzados por interesantes rutas y ahora con este museo.

Tras conocer a Amelia me doy cuenta de que es una auténtica "emprendedora de sueños" porque tras una larga vida de carencias por fin ha podido lograr lo que tanto deseaba. Ha conseguido abrir la puerta a ese "mundo" que todos conocimos, en mayor o menor medida, y nos ha hecho ver que es posible retornar a la infancia.

Amelia no tuvo muñecas en su niñez de ahí que, tras el regalo que le hicieron de esta preciosa muñeca que inicia las siguientes imágenes, decidiera ir recopilando estos fantásticos "seres de cuento" que son remembranzas de veladas con otros niños, con hermanos y con el resto de la familia, pero también esa estrecha relación que se establecía entre una niña y su muñeca como única y valiosa compañía, con quien compartías secretos y aventuras. 

Amelia se inició en este proyecto recogiendo donaciones, rescatando muñecas rotas, recomponiéndolas y ensamblando sus extremidades, como una buena cirujana, para acabar vistiéndolas con esa otra habilidad que posee, tras años trabajando en una confección, que es la de la costura.

Sin duda es una auténtica madraza para todas ellas.

Yo le llevé dos muñecas, una era la primera que tuvimos en casa, que quizás llegó demasiado tarde porque habíamos crecido; la otra, un nenuco, ese precedente de una maternidad que nos aguarda y que tan vinculado está, en sus inicios, a esos primeros juguetes que recibimos. Me alegró mucho, en una segunda visita a su museo, ver a nuestra vieja muñeca ya arreglada y feliz entre su nueva familia. Así me lo pareció, porque cada objeto necesita su espacio y su atención, como las personas.

Aconsejo visiten este singular museo que se halla en la Calle Pintor Murillo número 22 que para concertar la visita pueden llamar al número 649 81 06 01.

No les defraudará ni el museo ni Amelia, perfecta anfitriona con semblante de niña grande, afable y con esa simpatía sincera que solo sabe entregar quien sigue habitando en la infancia.

Comencemos la visita, entre comillas y en negrita, nos irá nuestra encantadora amiga desvelando los secretos de su colección.




"Fue mi primera muñeca, me la regalaron en el año 2009. Y a partir de ella decidí iniciar la colección"




"El pupitre fue un regalo que me hizo Angelita y lo restauré.

La muñeca de chaqueta roja es Rosaura, así se las llamaba.

La de vestido azul que hay a su izquierda, fue también un regalo. Solo tenía la cabeza, brazos y piernas. Le hice el cuerpo con trapo que rellené después, le pegué brazos y piernas y le hice el vestido"

La muñeca Rosaura la creó Jesmar en el año 1979, medía 90 cm. Con lo que fue la más alta entre las muñecas de aquella época. Su pelo podía estirarse. Con un sistema de discos insertado en la espalda también hablaba y cantaba. A partir de la década de los 90 desapareció. 




"Son caligrafías y otros cuadernos de mi infancia"




"Esta muñeca la recogí y le arreglé el vestido. El cuerpo es de serrín y tiene alambres insertados"




"Este tipo de muñecas se hacen con papel higiénico sobre un cartón,  a modo de cancán, se va pegando el papel que anteriormente se ha trabajado con palillos. Son un regalo"





"Me la regaló Rosi con su traje medieval, de nuestras jornadas"




"Fueron también un regalo y los vestí. 

La de la derecha es especial pues era de mi amiga Joaquina que falleció"



"El del traje azul me lo encontré y le hice el traje de punto"




"Esta muñeca tan grande es un regalo de Angelita, con los faldones que antes se les ponía a los bebés que son un regalo de María"



"Esta Mariquita Pérez, junto a la de la siguiente fotografía, me la regalaron mis hijos en el Día de la Madre.

De esta clase de muñecas hay tres tipos de tamaños"





Al buscar la historia de estas preciosas muñecas he encontrado lo siguiente:

"En 1939, Leonor Coello, hija el conde Coello de Portugal, tuvo la idea de vestir a la muñeca de su hija con los mismos trajes que le hacía a la niña. Pronto, la pequeña Leonor de Góngora, se convirtió en la sensación de las playas de San Sebastián, llevando a su muñeca vestida de manera idéntica.

Cuando Leonor observó el interés que despertaban tuvo una idea: crear una muñeca diferente a todas las demás. Una muñeca que, como decía el eslogan de la época: "Se viste de verdad"

Le puso Mariquita como diminutivo de María y Pérez por ser un apellido muy común y así crear familiaridad con la gente.

Tras acabar la guerra civil, Leonor, se puso en contacto con un fabricante de muñecas de Onil (Alicante) llamado Santiago Molina y comenzó  la producción de esta muñeca utilizando cartón piedra, ojos de cristal y pelucas naturales.

(Fuente: Tienda de Mariquita Pérez).




"Me la trajeron de Santa Cruz de los Cáñamos. Es muy antigua"

Ante la curiosidad que me proporciona este precioso museo indago en el mundo de las muñecas y encuentro que las primeras ya las tenían los niños egipcios, eran de terracota y trapo. A finales del siglo XVII se fabrican las primeras muñecas de madera. A mediados de 1800 aparecen las de porcelana. Las de trapo ya se hacían desde antaño con algodones, sedas, terciopelo o fieltro.

En 1870 se crean las de composición y celuloide, con cola y serrín y, más tarde, con resinas y harina de maíz.

(Fuente: El baúl de hojalata).




"Esta la compré en Infantes"





"Este muñeco se llama Cocolín"

 Fue creado por la desaparecida Jesmar en el año 1994.

Tenía nombres tan sugerentes como 
Meoncete, Po-pó, el Enfermín o el Mareos, según lo que hiciera.




"Esta me la trajeron de Francia. Le hice la chaquetilla"




"El más grande es un maniquí que compré en Valdepeñas.
Le hice los complementos"




"Esta fue un regalo de mi hija"





"Mi colección de barriguitas"

De la casa Famosa nacieron estas muñequitas en 1969. En los años 90 dejaron de producirse, pero la editorial SALVAT sacó las colecciones "Barriguitas del mundo" y "Los cuentos de Barriguitas"




"La de los labios alargados rojos me la regaló Teresa, era de su abuela"



"Llevaremos con orgullo tus toquillas cuando bailemos"

Grupo de jotas (de Montiel).

Un precioso regalo que me hicieron"



"Mi colección de muñecas barbies. Muchas de ellas me las he ido encontrando"

Esta muñeca la creó en el año 1959 la estadounidense Ruth Handler, de la empresa Mattel.



"Estas barbies más grandes me las trajeron de Mallorca"



"Son de la colección "trajes del mundo" que lanzó Planeta Agostini"



Antoine de Saint-Exupéry, el autor de "El principito", escribió: 


"Todas las personas mayores fueron al principio niños, aunque pocas de ellas lo recuerdan"

En el museo de Amelia estamos ante la excepción porque ella que, sigue siendo niña, nos permite con esta visita devolvernos a esa infancia de la que pasamos página y que sin embargo hay que regresar, para cambiar el mundo, para ser mejores, para ver con los ojos de un niño.





"Las muñecas de porcelana se conseguían con un chocolate, no recuerdo el nombre"

Encuentro, rebuscando, varias marcas de chocolate que regalaban muñecas, entre ellas Elgorriaga o Coty, en esta última el procedimiento consistía en juntar los envoltorios o mediante cupones premiados dentro de la pastilla.




 Las muñecas aparecen, a menudo, unidas a los cuentos, de hecho ¿quién no le ha contado uno a su propio juguete?

Compañeras inseparables de los niños, desde la antigüedad más remota, ya hemos comentado que los egipcios contaban con ellas. Se sabe que los griegos y los romanos también las tenían.

En casa, ya éramos mayores, tuvimos una vez una Pippi Calzaslargas a la que, por ese regreso a la  infancia, repeinábamos sus largas trenzas pelirrojas. Su creadora, Astrid Lindgren, nos dejó escrito lo siguiente:

"Si he sido capaz de iluminar una sola infancia triste, estoy satisfecha"







"Al hacer la primera comunión se les regalaba una de estas. Aún se sigue haciendo"

Conozcamos la historia de estas muñecas:
Sobre la mitad del siglo XIX, las primeras eran de porcelana hasta que llego la Nancy y todas las niñas querían una.

"La del chupete azul me la trajo de Valencia mi vecina Fernanda"




"Estas muñecas se cierran como un paraguas. En la base le das cuerda y comienzan a dar vueltas a la par que suena una música"




"Este cochecito es un regalo de María Dolores que de pequeña jugaba con él"



"La muñeca de trapo, arriba a la izquierda, la hice a semejanza de las primeras que tenían las niñas de antes. La compuse con tela y esponja de cojines y lana. Los ojos son botones"





"El vestido con la percha es de chapa"





La muñeca Nancy comenzó a venderse en España en el año 1968 por Famosa. 

En el año 1977 lanzaron a su hermana Lesly. Y en 1979 a su hermano Lucas.




"No dejamos de jugar porque envejecemos; envejecemos porque dejamos de jugar"

G.B. Shaw.





Tras dialogar con Amelia la veo como una madre para sus muñecas, como una hermana mayor al cuidado de ellas y como una amiga que no te soltará de la mano.
Y como una persona a la que podemos incrementar en felicidad si alguna de nuestras muñecas ha pasado a segundo plano y no sabemos qué hacer con ella. Amelia la aceptará de buen grado y le acoplará a su lugar.



No podía faltar en este museo una casa de muñecas. ¿Quién no ha querido tener una?
Me comenta que su nieta, aunque muy pequeña, disfrutará pronto con todo este mundo mágico que ha ido recreando.




"La inauguración del museo fue en esta plaza de la derecha. Fue un día inolvidable. Acudió mucha gente tras la procesión de nuestra Virgen. También nuestra alcaldesa y nuestro sacerdote, Fernando, que bendijo el museo. Tocaron el grupo de jotas y bailaron. Dimos cuerva. En fin, un día para no olvidarlo jamás"


Al despedirnos le pregunto a quién quiere dedicarle todo lo aquí reflejado.

"A mi hermana Pilar (q.e.d.) porque le gustaban mucho las muñecas"




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