"Esta pena que tengo campesina
como el perro que ladra a los ganados
que me sigue y me sigue a todos lados
y me duele más hondo que una encina.
Esta pena de diente que camina
los surcos de mi carne amapolada
la lluvia de mi voz y los tejados
que me pudren la lágrima cansina.
Esto que tengo y llamo por su nombre
pena de jaula fría en que me encuentro
royéndome la estrella de mi suerte.
Pena para llorar pena de hombre
pena de perro oscura sangre adentro
pena de ruiseñor pena de muerte"
"El ajusticiado"
Luis Álvarez Lencero.
"La mano que no da pan
no la tenéis que cortar,
pues como le falta vida
como una rama partida
solita se ha de secar"
"Unas alforjas vacías,
Un caminito de nadie,
una lágrima mordida
y la pena por delante..."
A mí el mes de julio "me parte el alma", me produce desazón, desesperanza. Es como retroceder en el camino, un no avanzar, como quedarse a la espera de que vengan tiempos mejores.
Lo confieso, hago trampa en lo referente a este balance, balance de flores, mariposas,...Hago trampa porque voy directa a su encuentro, no espero que vengan a mí, porque no lo harán, las busco en las inmediaciones del único regato que mantiene su flujo contra viento y marea.
El camino que ando y desando es siempre el mismo, lo hago por mi perro, para que aplaque su sed llegado el momento. Puede que si anduviera seco el regato no lo hiciera y esperara que pasasen los días, las semanas, hasta que retomase su caudal para volver a sus trazas. El arroyo de la Dehesa o de la Venta, desoye al estío y, me reafirma cada día, el porqué los romanos decidieron quedarse por sus inmediaciones.

Solo tengo que delimitar su territorio para encontrar las flores.
Recordemos el nombre de las que persisten. Auténticas supervivientes.
Datura stramonium, estramonio.
Recuerden que es tóxica.
Qué regalo más precioso nos entregó julio, una nueva flor para mi catálogo.
Eres la centaurium pulchellum, santaura.
Epilobium hirsutum, hierba de san Antonio.
Este verano, sin embargo, viene siendo generoso con la cantidad de moras de zarza que voy viendo. Aquí la flor, que ya cohabitaba con el fruto.
Y testifico, aquí mismo, que están francamente buenas.
Trifolium pratense, trébol rojo.
Anchusa azurea, chupamieles, boquerones del campo, abremanos, raíz de fuego, lengua de vaca, alcaluz, asperón encarnado, miel de avispas, onoclea...
Qué generosos son la botánica y el saber popular regalando nombres
Mantisalca salmantica, algarabía, escobera, pan de pastor.
Cichorium intybus, achicoria.
Centaurea calcitrapa, azotacristo, centaura estrellada, cardo garbancero, encojaperros...
Crepis capillaris, almirón.
"...hablamos con la hormiga y con la estrella,
sin palabras, tranquilos, paso a paso,
y al sentirlo tan cerca yo me abraso
cuando vierto mi pie sobre su huella..."
Linum flavum, lino amarillo.
Dittrichia graveolens, oliverdilla.
Lactuca serriola, lechuguilla.
Verbascum thapsus, gordolobo.
Hypericum tomentosum, hierba de la cangrena.
Portulaca oleracea, verdolaga común.
Jacobaea vulgaris, hierba de Santiago.
Carlina corymbosa, cardo cuco.
Sin embargo, a julio no le temen las mariposas. Vuelan a su aire, buscan la sombra de la encina y el resto de umbrías. A veces se acercan al arroyo o se dejan llevar por el viento.
Quizás ahora han perdido ligereza, se escabullen menos, están más confiadas. Pero todo es apariencia.
Viendo el balance de junio, no les he de repetir sus nombres, son las mismas. Son guerreras sin contiendas y generosas cuando no hay nada que ofrecer. Les dejo con las más llamativas.
Aricia cramera, morena.
Aricia agestis, argus parda.
Lycaena phlaeas, mariposa manto bicolor.
Dejo para lo último la "gama de los olores", el olfato que no puede traspasar la página. Representados por la mentha suaveolens o mastranzo, mentastro, menta de manzana.
Y la mentha pulegium.
"Ya no hay poleo en el campo" me decían. Y sin embargo lo hay. Alejadas del arroyo, en parajes escondidos donde cohabitan con la hierba de Santiago, con el mastranzo, con la cardencha, con el hipérico y el gordolobo, en menor medida.

¿Qué se siente cuando transitas por un camino tan histórico?-me pregunto a mí misma.
Julio es así, un mes de quebrantos, de aullidos de la tierra que clama agua. Y sin embargo son los caminos, que dominan la escritura secreta del pasado, los que mantienen la compostura, los que se abren al caminante para mostrarles que aún hay vida en sus riberas.
Postdata: Nos han acompañado los bellísimos versos de Luis Álvarez Lencero, versos que esgrimen tristeza como la de julio, pero también esperanza, como la de agosto.
Termino recordando a Chester Bennington, el líder de mi grupo favorito, Linkin Park. Han pasado 9 largos años desde que se quitó la vida en un mes de julio.
Escuchemos a diario música, ese hábito que nos vuelve más humanos como el caminar pausado contemplando lo que la naturaleza nos ofrece.
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