lunes, 16 de marzo de 2026

"HOSPITAL DEL POBRE DE TORRE DE JUAN ABAD" DE FRANCISCO PARRILLA GINÉS.

 



"Uno de los extremos más necesarios y más olvidados en relación con esa novela llamada Historia, es el hecho de que no está acabada"

G.K.Chesterton.



"La Torre de Juan Abad era una de las localidades de la Orden de Santiago, esta Orden desde su bula fundacional, confirmada en 1175 por el Papa Alejandro III, contempla que los santiaguistas deberían dedicar especial atención a huéspedes, pobres, ancianos y enfermos y por ello recibirían indulgencias a cambio de limosnas.

Nuestra localidad era un lugar importante conocido por su ubicación en el CAMINO REAL que comunicaba la Mancha con Andalucía. Por aquí pasaban muchos peregrinos y viajeros pobres que se alojaban en nuestro Hospital creado a tal fin.

A finales del siglo XV, el edificio de nuestro Hospital era pobre y no estaba adecuado para cumplir con sus funciones. En 1511 "está muy maltratado", sin embargo, poco a poco se fueron realizando mejoras, acondicionando el edificio de forma adecuada, y sus camas estaban "limpiamente aderezadas".

En el año 1494 la Torre de Juan Abad tenía pocas calles y pequeñas si tenemos en cuenta que tenía 52 vecinos, en 1515 contaba con 85 vecinos y en el 1631 con 572 vecinos.




DONANTES DEL HOSPITAL. 

Según consta en las RELACIONES TOPOGRÁFICAS DE 1575 DE FELIPE II, en el interrogatorio de las cincuenta y siete preguntas, que sirvieron de base para las respuestas de los pueblos y villas, como la de nuestro pueblo,  contestaron JUAN MEXIA y FRANCISCO MORALES "EL VIEJO", vecinos de nuestra Villa, nombrados por el Concejo como las personas más cualificadas para responder a las mismas, en el apartado 54, a la pregunta sobre los HOSPITALES y OBRAS PÍAS que hay en TORRE DE JUAN ABAD y las rentas que tiene, y lo que valen, con los instituidores de ellas, respondieron: "Que en esta villa hay un hospital para recogimiento de los pobres pasajeros el cual dejaron MARI LÓPEZ LA VIEJA y BERNAL SÁNCHEZ, difuntos, el cual es de muy poca renta; y que cada año se reparten por obra pía veinte y tres ducados en paño para vestir a los pobres que dejó los diez  doña MARÍA BERNAL y la de PEDRO SÁNCHEZ DEL PINO otros diez y tres ducados PEDRO DE GUATAS, y se reparten".


EL EDIFICIO. 

Estaba en la calle que llaman del Hospital, lindando con tierras de DON JOSEPH BORDALLO y ANA GONZÁLEZ vecinos de esta Villa y con la calle del Olmo.


SU DISTRIBUCIÓN.

 Era la siguiente: Se entraba por el patio, a mano derecha había un portal, por el que se accedía a una cocina, que contaba con dos camas y una chimenea, a continuación había una habitación, también con chimenea, y una cámara alta. En la parte trasera se encontraba el corral con su caballeriza.


Hay constancia documental que dicho hospital, aparte de la entrada que tenía por el patio, tenía también una puerta de acceso por la calle del Hospital, cuyo umbral fue reparado, justo debajo del dintel.





ESCUDO DEL HOSPITAL DEL POBRE. 

Sobre su puerta se encontraba EL ESCUDO que mostraba:

-Un tridente (símbolo de la enfermedad).

-Dos veneras (símbolo del peregrinaje).

-Una calabaza ( símbolo del alimento).

-Una cruz (símbolo de la caridad).

Labrado en piedra y en buen estado, se encuentra actualmente alojado en la fachada del número 42 de la calle Francisco de Quevedo, antigua calle de Don Sancho.

Es posible que aprovechando unas obras en el Hospital del Pobre su mayordomo, JUAN MORCILLO GONZÁLEZ, colocara el dintel con el escudo en su domicilio de la calle Don Sancho y el 11 de ABRIL de 1628, siendo QUEVEDO SEÑOR DE LA VILLA, le compró al referido  Mayordomo la casa donde actualmente se encuentra el ESCUDO para unirla a la que ya poseía.



Torre de Juan Abad tiene el privilegio de ser el único municipio del Campo de Montiel, que conserva un escudo de hospital de peregrinos.


FINANCIACIÓN. 

Las tierras que les donaban, se solían arrendar. Como vemos, el Hospital entregó a MARI LÓPEZ y a su hijo LOPE GONZÁLEZ, una haza que se arrendaba por seis fanegas de cebada cada dos años, según el sistema tradicional de cultivo de "año y vez", lo que suponía un ingreso estable.

El cobro de las deudas, en la inspección realizada en 1550 por los visitadores de la Orden de Santiago "fueron informados que algunas personas debían al hospital dineros y cebada", estando entre ellos, JUAN DE ORRES, con treinta y tres reales de seis fanegas de cebada; y MAGDALENA LÓPEZ, mujer de PERO GONZÁLEZ, que ascendía a siete fanegas.

En esta inspección ordenaron reparar la chimenea y un pilar, cuya basa estaba quebrada.




SITUACIÓN ECONÓMICA DEL HOSPITAL. 

Si bien al principio contaba con cuatro camas, en el 1535 solo contaba con dos.


SUBASTA DEL HOSPITAL DEL POBRE.

 Según manifestaron algunas personas mayores de nuestra localidad, el edificio tenía sus muros de piedra y fue subastado en la desamortización, siendo adjudicado a un terrateniente de nuestra localidad.

Un terreno que fue propiedad del Hospital del Pobre, denominado como "QUIÑONCILLO DEL HOSPITAL" situado entre caminos de la Cañada, la Alcaldía de la Torre de Juan Abad lo incautó en nombre del estado el 12 de marzo de 1903"


Francisco Parrilla Ginés.


Fuentes:

-Archivo del Ayuntamiento de Torre de Juan Abad.

-Archivo Histórico Nacional.

-"Fundación y desarrollo de los hospitales en el Campo de Montiel a lo largo del siglo XVI" de Carlos Fernández-Pacheco Sánchez-Gil y Concepción Moya García.


Artículo publicado en el libro de las Fiestas de Torre de Juan Abad del 2024.




Siempre he pensado que un buen investigador no ha de conformarse con lo primero que encuentre y que corra para dar "el cerrojazo" y diga: ¡ya está!. Le imagino envuelto en legajos, manuscritos, artículos, libros...obteniendo el título de "ratón de biblioteca". Pienso que un buen investigador ha de hacerse miles de interrogantes, debe saber dudar, preguntar a los demás y, por encima de todo, escuchar. Debe emocionarse al compartir lo hallado y debe tener un horario de trabajo predeterminado dedicado a su pasión, porque lo que te empuja en esta vida has de cuidarlo. Fuera de su habitación-mundo, podrán florecer cientos de plantas a partir de ahora, cantar los jilgueros, planear los milanos, crecer la luna...pero nada distraerá a nuestro investigador. Su ardua tarea no tendrá fin, porque tal como nos decía Chesterton, la Historia no está acabada. Nuestro buen investigador no necesitará títulos en carreras afines a esta disciplina ni másteres, ni reconocimientos de sus profesores, para nada le servirían. Ascender en méritos es vanidad, en muchos casos, progresar con créditos en sabiduría es modestia. En lo que respecta a nuestro investigador solo le interesa la verdad que está en el origen de las cosas, la verdad que irrumpe, que se intuye, en la imaginación de un niño para afianzar lo que será de mayor. Quizás no nos demos cuenta pero de chiquillos hay un primer momento donde se decide lo que seremos de mayores. Pasará desapercibido para los padres, pero para ese niño será el inicio de su porvenir. A tiempo estamos de hacer impronta en las generaciones venideras. Pongamos unas sencillas tareas: unos minutos dedicados a la lectura, (¡fuera móviles!); otros dedicados al ejercicio de escribir. Otros, al de pensar, al de humanizarse, una inclinación a la solidaridad que nos ofrece el aprender lo que hay de bueno en la vida y a diferenciarlo de lo que nos podrá hacer ruines, de lo que nos afectará, pero no dejemos de conmovernos, eso nunca. Perder la sensibilidad es el primer fallo de nuestra especie. A algunos será la historia lo que les atraiga, pero no olvidemos que la primera asignatura que deben aprobar debe ser la de la Humanidad, con toques de Humildad, de Sencillez y de Conciencia. La vida es nuestra escuela, los maestros y los padres nuestros guías. Así creo que surgió el devenir de este investigador que sigue siendo un niño en la "escuela" de su Torre de Juan Abad.

Decía Benedetti: "Tengo la horrible sensación de que pasa el tiempo  y no hago nada y nada acontece, y nada me conmueve hasta la raíz"

Sin embargo es un alegato a no dejar que pase el tiempo sin hacer nada, a permitir que algo sea lo que nos conmueva. Eso que aconteció y que es necesario sacarlo a la luz, no guardarlo en nuestro interior. Reconociendo el pasado, mejoraremos el presente.

Enhorabuena Paco porque has aprobado todas las asignaturas con nota sobresaliente. Que los años venideros sigan dando los frutos que resurgen de tu pueblo. Que nada te rinda ante la evidencia de investigar.


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